Juan Pablo II y Juan XXIII, los nuevos santos católicos

Juan Pablo II y Juan XXIII

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AFP

La mañana de este domingo, los papas Juan Pablo II y Juan XXIII fueron proclamados santos por el actual pontífice, el papa Francisco, en una ceremonia llevada a cabo en el Vaticano.
 
"Juan XXIII y Juan Pablo II colaboraron con el Espíritu Santo, para restaurar y actualizar la Iglesia según su fisonomía originaria, la fisonomía que le dieron los santos a lo largo de los siglos", declaró Francisco durante la ceremonia.
 
Asimismo, añadió que en ambos había una esperanza y un gozo que "los dos papas santos recibieron como un don del Señor resucitado, y que a su vez dieron abundantemente al pueblo de Dios, recibiendo de él un reconocimiento eterno".
 
Durante la liturgia, se presentaron en el altar las reliquias de ambos papas, ahora santos: un trozo de la piel de Juan XXIII y sangre de Juan Pablo II.
 
La sangre de Juan Pablo II, contenida en un relicario de plata, fue presentada ante el papa Francisco por Floribeth Mora Díaz, la mujer costarricense que en 2011 fue sanada por intercesión de Juan Pablo II. Éste se consideró el segundo milagro del papa polaco, y fue el que hizo posible su canonización.
 
Por su parte, fueron los sobrinos nietos de Juan XXIII quienes se encargaron de presentar la reliquia de este otro santo.
 
Hacia el final de la ceremonia, Francisco saludó Benedicto XVI, papa emérito. Desde hace días se había confirmado que Benedicto XVI había sido invitado a la ceremonia de canonización, sin embargo, dado que no había habido una confirmación por su parte, se había especulado mucho sobre si asistiría o no.
 
Posteriormente, el papa se dedicó a saludar a los jefes de estado que asistieron a la misa. En total, estuvieron presentes 93 delegaciones de distintos países, 24 de las cuales estaban encabezadas por sus respectivos mandatarios.
 
Se estima que al evento asistieron cerca de 800,000 peregrinos, venidos de todas las partes del mundo.