La República Dominicana y Haití activan sus estrategias contra los huracanes

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El Centro de Operaciones de Emergencias informó que en total 11.229 personas permanecen evacuadas en todo el país.

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SANTO DOMINGO - La República Dominicana y Haití activaron el 1 de junio sus planes de emergencia para enfrentarse a los embates de una nueva temporada de huracanes que pone en situación de alto riesgo a gran parte de la isla La Española, cuyo territorio comparten ambos países.

"Un 60 % del territorio dominicano es vulnerable a las inundaciones y, dentro de ese porcentaje, cerca de otro 60 ó 70 % lo es a los deslizamientos de tierra", dijo a Efe el presidente de la Comisión Nacional de Emergencias (CNE) Luis Luna Paulino.

Los servicios de emergencia de la República Dominicana cuentan con el apoyo de una plantilla de hasta 10.000 voluntarios y con 3.400 integrantes de los Comités de Prevención, Mitigación y Respuesta (PMR) ante Desastres disponibles en los 154 municipios del país.

Durante la temporada de huracanes, que concluye el 30 de noviembre, se podrían formar entre 9 y 15 tormentas tropicales, de las que entre 4 y 8 se transformarían en ciclones, según los expertos, que califican la temporada como "cerca de lo normal".

Sin embargo, la directora de la Oficina Nacional de Meteorología (Onamet), Gloria Ceballos, considera que el hecho de que esta temporada se presente "más o menos activa", no implica "que la población no esté totalmente prevenida".

"Independiente de que se formen o no tenemos que estar muy atentos" porque "una sola (tormenta) que pueda alcanzarnos puede ser desastrosa siempre y cuando no se tomen las medidas preventivas", indicó.

Las peores consecuencias, si eso llegara a ocurrir, serían para los más desfavorecidos, como los habitantes de La Ciénaga, uno de los barrios de la deprimida ribera del río Ozama, que atraviesa Santo Domingo.

El dirigente comunitario Jesús Martínez se quejó de que las autoridades ignoran desde hace años la petición de los vecinos de un refugio en buenas condiciones.

"Todos los años estamos encima de eso", pero la respuesta no llega, indicó a Efe Martínez, quien exigió estas instalaciones para poder dar refugio a 3.500 familias que habitan en pobres casuchas de cinc y madera junto a la orilla del río.

Aseguró que mientras tanto, cuando se producen inundaciones, los habitantes del lugar deben utilizar dos locales comunitarios que no están en condiciones y una escuela que sufre la interrupción de sus actividades, por lo que exige una solución a este problema.

"Se lo hemos pedido a la Defensa Civil, al Centro de Emergencias, a los Gobiernos", pero las autoridades "no llegan a contestar nada", sostuvo.

Solo en la orilla oeste del Ozama malviven cerca de 250.000 personas arracimadas en chabolas en barrios parecidos a La Ciénaga, como La Zurza, Gualey, Los Guandules, Simón Bolívar y otros sectores que representan lo más opuesto que se pueda imaginar a las paradisíacas playas de fina arena y aguas cristalinas que acostumbran a visitar los turistas.

Mientras, en Haití, el país más pobre de América, los planes preventivos del inicio de la temporada de huracanes parten de la idea de que pudiera ser necesario evacuar hasta a 450.000 personas.

Según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA, por sus siglas en inglés), la mitad de las personas evacuadas podrían estar en el departamento Oeste, que incluye a la capital del país, Puerto Príncipe, y donde viven 3,7 millones de personas.

También se prevé que el departamento Sur sería el segundo más afectado en caso de que se produzcan daños importantes a causa de tormentas o huracanes y hasta 45.000 personas podrían ser desalojadas.

Las autoridades han dispuesto tres centros de operaciones de urgencia y 900 refugios provisionales en este país, fuertemente castigado por las catástrofes naturales.

En Haití 420.000 personas siguen viviendo bajo carpas y tiendas de campaña en campamentos provisionales dos años después del desolador terremoto de 2010, que dejó más de 300.000 muertos.

OCHA recuerda que más de 800.000 personas fueron afectadas en 2008 por las tormentas, que destruyeron 20.000 casas y obligaron a evacuar a 400.000 personas.

Una de las novedades de este año en ese país es la creación de un sistema de alerta temprana que ayudará a los habitantes de las zonas de mayor riesgo a actuar de forma preventiva ante posibles inundaciones.

Este sistema combina medidores de nivel de agua en cauces y de intensidad de las lluvias y sirenas para alertar a los habitantes de zonas de riesgo. EFE