El Huracán Andrew, un macabro recuerdo

Hasta ese entonces, Andrew fue el tercer huracán mas fuerte en la historia de los Estados Unidos y ahora los expertos aseguran que alcanzo una Categoría 5 en la escala Saffir-Simpson, que es la más peligrosa de ciclones.

A 15 años del devastador fenómenos, las víctimas todavía reconocen que no estaban preparados para enfrentar lo que la madre naturaleza les había enviado.

"Nadie estaba preparado, ni el gobierno federal, ni el gobierno estatal, ni los gobiernos locales", afirmó el profesor Ricardo Alvarez del Centro Internacional de Huracanes al recordar a Andrew. "Fue un impacto tan grande que cualquier preparación que teníamos antes no dio resultado".

El más devastador de toda la historia

Hasta ese entonces, Andrew había sido el ciclón más devastador en toda la historia de la Florida y el desastre natural más costoso de Estados Unidos. (Eso cambió hace dos años tras la devastación que causó el Huracán Katrina en los estados del Golfo).

No obstante, Andrew y sus vientos en exceso de 150 millas por hora, que incluían tornados, en cuestión de minutos, destruyeron más de 100 mil viviendas en el sur de Florida, dejó a 15 personas muertas y a más de 180 mil desamparadas.

Una experencia inolvidable

Javier Orizondo y su familia eran una de ellas: "Era como si hubieran tirado una bomba atómica", recordó al destacar que en su mente aún mantiene las apocalípticas imágenes de la destrucción.

"Han pasado 15 años, pero veo todo como si fuera ayer", reiteró.

Olga Velásquez tampoco olvida el huracán que por poco le cobra la vida.

"Mis planes eran de quedarme en uno de los baños porque sabia que un huracán venía y entonces la directora de mi trabajo me llamó para que fuera al hospital a quedarme y me fui", explicó Velásquez.

Mientras Velásquez iba a su trabajo, Orizondo terminaba de cubrir casi todas las ventas de su casa con planchas de madera. Él y su esposa Laura decidieron quedarse en su hogar con sus dos pequeñas hijas y la abuela de las niñas.

"Nunca pensamos que [Andrew] fuera a ser lo que fue. Lo que esperábamos es salir y ver unos cuantos árboles tumbados, quizás un poco de basura en la calle y cosas así", dijo. Pero la realidad fue totalmente diferente...

Entró por una ventana

La única ventana que Orizondo no logró cubrir del todo fue por donde se coló el huracán, invadiendo su casa en cuestión de segundos.

"El techo se movía con los cambios de presión. Nos movimos al cuarto de nosotros y nos metimos en el clóset que no tenía ventanas y estaba completamente cerrado. Pero estando en el clóset, hubo una ventolera muy fuerte y sé cayo el techo interior de la casa", contó.

"¿En algún momento pensaron que iban a morir?", preguntó Aquí y Ahora: "No había tiempo de pensar", contestó Laura Orizondo. "No había tiempo para pensar, ni para tener emociones. Lo único que se oía eran los estruendos de la casa desbaratándose por dentro".

Los Orizondo tenían un radio portátil que era su única conexión al mundo exterior, pero de repente, eso también fallo.

Buscando un lugar seguro donde refugiarse, se escondieron en una esquina de la habitación principal y se cubrieron con el colchón de la cama. Así estuvieron por 45 minutos hasta que pasó lo peor de la tormenta.

Al amanecer, la familia Orizondo, como casi todos los vecinos de su reparto, Country Walk, se encontraron en medio de una zona de guerra.

Orizondo lo revive cada vez que lo cuenta. "No podía hablar. La puerta del garaje era como un papel de aluminio, toda torcida y los muebles de la sala terminaron en medio de la calle".

Laura explicó que "el instinto humano era de tratar de salvar algo, pero no se podía". La casa donde apenas habían vivido por dos años fue una perdida total.

"Había gente caminando como si estuvieran en otro mundo, mirando y llorando", añadió.

Olga Velásquez vivía más al sur pero también presenció la misma escena al regresar a su casa. Andrew le había destruido el hogar de sus sueños.

"Me sentí toda sola en el mundo como que los sueños míos y todo lo que había trabajado para tener mi primera casa se habían ido con el viento", dijo llorando. Velásquez por lo menos se salvó, ya que el baño donde pensaba refugiarse, se derrumbó por completo.

Debido a las perdidas catastróficas ocasionadas por el Huracán Andrew, el panorama geográfico, demográfico y económico en el estado de Florida cambió dramáticamente.

Muchas familias se mudaron a otros condados mas al norte y el estado implementó nuevos y más fuertes códigos de construcción. También hubo aumentos astronómicos en las pólizas de seguros de viviendas personales.

"Las compañías de seguro no estaban preparadas para enfrentar una pérdida tan grande", indicó Aída Diego, de la Comisión de Seguros de la Florida.

Según la experta, muchas compañías se fueron del estado, otras se declararon en bancarrota o simplemente dejaron de escribir pólizas nuevas.

"El estado tuvo que intervenir y decirles no pueden dejar de renovar pólizas porque están en medio de una crisis", explicó Diego.

Dinero y más dinero

Sin embargo, la solución a esa crisis fue dinero, mucho dinero. Desde Andrew, los propietarios de casas pagan cinco veces mas para asegurar sus hogares y por ley tienen que tener una póliza separada para cubrir daños causados por huracanes.

Pero además hubo otros cambios: Según Freddy Valderrama, Inspector de Viviendas para el Condado de Miami-Dade, "el código no era tan estricto como ahora, había muy poco inspectores, no se hacían las inspecciones que se hacen hoy en día. Fue una combinación de factores que creo la catástrofe".

Hoy día se requiere que las paredes y el techo sean especialmente reforzadas, y además, toda ventana requiere protección exterior o tiene que ser resistente al impacto de un huracán.

Las puertas de garaje también tienen que ser reforzadas con vigas de acero.

¿Pero qué sucede con casas construidas antes de Andrew?

Según Valderrama, el gobierno no puede hacer nada al respecto, los dueños tienen que decidir si desean arreglarlas.

El profesor Alvarez reconoce que hoy la Florida está mejor preparada para un huracán pero su temor es el futuro.

"Mientras más años pasan, se olvida lo que ha sucedido. Un amigo mío dice que nos da amnesia de huracán. Se nos olvida lo que pasó", concluye Alvarez.

Hay que estar preparado

Estas familias dicen que la lección más grande que aprendieron del huracán Andrew fue que hay que estar preparado, pero también has que estar alerta e informado.

Es más, una reciente investigación de un diario local reveló que aún hoy, diez años después de ese devastador ciclón, algunos barrios fabricados en años recientes, tienen problemas serios de construcción, problemas que podrían resultar en severos daños con vientos de menos intensidad que un huracán.

Por eso, concluyen los expertos es que todo consumidor tiene que estar al tanto de la seguridad de su hogar y de su familia.